lunes, 30 de enero de 2012

Higiene de los pies


De vital importancia es la elección de un calzado adecuado ya que en ocasiones no somos conscientes de las complicaciones que nos puede comportar el uso de un calzado «estético» si bien poco confortable. En el caso de las mujeres, hay que tener en cuenta que un calzado con excesivo tacón ocasiona presiones en los pies más intensas en su parte anterior, y puede dar lugar a alteraciones anatómicas y funcionales. Tenemos que elegir zapatos que sean de piel para que permitan la transpiración del pie y que se adapten perfectamente a nuestra horma para que no aprieten ni rocen. Asimismo, es recomendable no usar dos días seguidos el mismo calzado y dejarlo secar. Se deben utilizar medias o calcetines de fibras naturales y cambiarlos a diario ya que, además de impregnarse del olor de nuestros pies, se ponen rígidos y provocan rozaduras.

La higiene del pie es imprescindible para evitar infecciones y lesiones en el pie. Cuatro pasos importantes que deben realizarse correctamente para que no surjan complicaciones:

El lavado del pie debe hacerse con agua fría o tibia y con jabóno gel de pH ácido 5.5 que es similar al de la piel durante un tiempo máximo de 10 minutos. No es conveniente el uso de jabones básicos o neutro porque pueden alterar el ecosistema del pie y hacerlo vulnerable a las infecciones. Tampoco es recomendable añadir fórmulas caseras al agua, como bicarbonato o sal, ya que no tienen poder terapéutico y resecan la piel.

La humedad favorece las infecciones por hongos, bacterias o virus, por lo que es importante secar bien el pie, especialmente entre los dedos, con una toalla o gasa sin friccionar la piel para evitar lesiones.

Hidratación. Hay que emplear cremas hidratantes con lanolina o vaselina en toda la superficie del pie, especialmente en el talón, donde suelen aparecer callosidades y grietas, pero siempre en pequeñas cantidades.

Dar un masaje (uñas incluidas) con una crema hidratante después del baño de pies aportará flexibilidad a la piel, además de ser calmante y drenante.

Cada semana es conveniente eliminar las células muertas (exfoliar). A tal efecto deben ponerse los pies en remojo en agua tibia. Frotar luego con piedra pómez, secar bien y aplicar, con un masaje ascendente, una crema hidratante especial para pies.

Usar limas de esmeril o cartón. Las limas metálicas deshojan y vuelven frágiles las uñas. Evitar limar los costados.
Mantener los pies secos, sobre todo en los casos de transpiración excesiva; en estos casos, es adecuado el uso de algún producto que combata el exceso de sudor.

Cortar las uñas. Por regla general las uñas se cortan rectas, sin cortar los picos y siguiendo en la medida de lo posible la morfología del dedo. Siempre hay que dejar que el borde libre de la uña sobresalga uno o dos milímetros por delante del pulpejo del dedo.
Las cremas aplicadas mediante masaje constituyen uno de l0s mejores tratamientos para el descanso y relajación de los pies. Pueden contener en su formulación agentes antimicrobianos, antiperspirantes, queratolíticos suaves, vasodilatadores que estimulan la circulación, sustancias refrescantes y productos que proporcionan propiedades emolientes y suavizantes de la piel.

Las uñas demasiado largas, demasiado cortas o mal cortadas pueden dar problemas y ser causa de infecciones. El mejor momento es después del lavadode los pies, por estar más blandas.Las uñas de los pies se deben cortar rectas y no curvas como las de las manos.Debe efectuarse de manera que la lámina ungueal sobresalga 1-2 milímetros por delante del pulpejo del dedo para que la uña cumpla su función de protección delmismo.

En cuanto a la higiene diaria, tanto individuos sanos como enfermos deben adoptar una serie de hábitos para conseguir una adecuada atención de sus pies. Los pies se deben lavar a diario. Para el lavado no se utilizará agua excesivamente caliente ni se dejarán los pies en remojo durante demasiado tiempo; asimismo, se debe utilizar jabones no excesivamente agresivos aunque sí ligeramente antisépticos y desodorantes. Tras el lavado, se deben secar bien, prestando especial atención a las zonas interdigitales. Las uñas deben cortarse en línea recta y no más allá de donde termina la yema del dedo. En el caso de tener la piel excesivamente seca es muy útil la aplicación de una crema hidratante después del baño, que proporcionará a la piel la elasticidad necesaria para que actúe como barrera natural.

El vinagre de sidra puede ayudar para eliminar los hongos en los pies.
 
Para evitar el mal olor de los pies puede realzarse un baño de unos 20 minutos de duracion con un par de litros de agua tibia en la que se haya incorporado medio litro de jugo de tomate.
se observa que las mujeres se lavan mejor los pies a diario, utilizan más sistemas de peeling para la eliminación de durezas, se hidratan los pies el doble que los hombres, se cortan mejor las uñas, utilizan un mejor calzado, si tienen los pies cansados usan en mayor número productos para aliviar el dolor, acuden más al farmacéutico ante problemas podales, utilizan más productos específicos para la higiene y la salud de esta parte del cuerpo y, en consecuencia, piensan que sus pies están mejor cuidados. Los hombres, por su parte, reconocen que tienen más problemas de hongos, exceso de sudor y mal olor.

Callos y callosidades
Cuando el calzado no se ajusta a las estructuras del pie e impide el desarrollo de palanca que ejercen los dedos se pueden formar callos. Éstos se producen por roce, presión o comprensión, siendo la presión más evidente en el sexo femenino ya que el uso de los tacones hace que el peso se desplace hacia el metatarso que tiene que responder a un exceso de trabajo.

Los callos y durezas o callosidades son lesiones hiperqueratósicas de aspecto muy semejante pero sustancialmente diferentes. Se producen por presión o rozamiento ocasionado por el uso de calzado demasiado estrecho o demasiado grande, y también cuando existen determinados problemas ortopédicos que hacen que el peso del cuerpo no se reparta por igual en toda la superficie del pie. El desarrollo de los callos y callosidades se produce porque la presión acelera la actividad mitótica de la capa celular basal. El resultado final es la formación de una zona engrosada y endurecida bajo la epidermis que corresponde a una capa córnea constituida por células muertas ricas en queratina.

La diferencia entre callos y durezas está en su localización y desarrollo. El callo se desarrolla al amparo de una superficie ósea relativamente pequeña y forma un clavo que se hunde con profundidad en dirección al esqueleto. Las callosidades se desarrollan más en amplitud que en profundidad y no tienen núcleo central.
En el caso de los callos, la fricción repetida provoca un engrosamiento del estrato córneo de la piel de los dedos del pie. Son lesiones pequeñas y están situadas sobre la superficie de la piel, con el ápice dirigido hacia el interior, presionando el nervio y produciendo dolor.
Se diferencian varias clases de callos:
­ Callos duros. Se encuentran encima de los dedos de los pies entre la segunda y tercera falange y raramente en el dedo gordo.
­ Callos blandos. También llamados «ojos de perdiz», se localizan en el espacio interdigital y se forman por el rozamiento de los dedos entre sí, manteniéndose blandos por la humedad.
­ Callo vascular o neurovascular. Son callos de forma irregular y afectan a papilas vasculares y nerviosas. Son muy dolorosos y necesitan ser extirpados.

En muchos casos, el pie puede ser el sitio primario de síntomas y complicaciones, como ocurre con: enfermedades osteoarticulares como, la gota, artrosis, artritis reumatoide; enfermedades cardiovasculares como, insuficiencia cardiaca; enfermedades endocrino-metabólicas como, insuficiencia renal crónica, hipotiroidismo, o diabetes mellitus, etc.

El pie diabético.
La neuropatía o la enfermedad vascular, o las dos juntas, junto con una serie de condicionantes sociales e higiénicos como el calzado o el corte de uñas, son las responsables de los serios problemas del pie diabético. Estos problemas van, desde superficiales como trastornos de las uñas o formación de callos, hasta alteraciones de músculos o huesos como: ulceraciones, osteomielitis, sepsis y gangrena, que pueden aparecer en rápida sucesión y dar como resultado final la amputación o la muerte. El desarrollo insidioso de la neuropatía es el que, probablemente ocasiona la mayor parte de problemas en el pie del diabético, sobre todo a través de la pérdida de la sensación de dolor y temperatura, al conllevar traumatismos y quemaduras inadvertidas, que pueden infectarse, ulcerarse o llegar a dar deformidades del pie.

Juanete
 Un juanete es un agrandamiento de la articulación de la base del dedo gordo del pie – la articulación metatarsofalángica – que se produce al desplazarse el hueso o el tejido de la articulación del dedo gordo. Esto fuerza al dedo a doblarse hacia los otros, creando un bulto de hueso, frecuentemente doloroso, en el pie. Como esta articulación soporta gran parte del peso del cuerpo al caminar, los juanetes pueden ser extremadamente dolorosos si no se tratan.
La propia articulación metatarsofalángica puede volverse rígida e irritada, haciendo difícil o imposible incluso llevar zapatos. Los juanetes o bunios – del latín bunio, que significa agrandamiento – pueden darse también en la parte exterior del pie, en el dedo chico, donde se le llama “juanete de sastre”.
El uso de zapatos estrechos y en punta y de sandalias de dedo (sin agarre en el tobillo) obligan a los dedos (falanges) y a los huesos metatarsianos a encogerse o desviarse por lo que los músculos se acortan y las articulaciones se van deformando. Un ejemplo de esta "transformación" es el juanete o hallux valgus.

Los separadores de dedos complementan y mejoran el entrenamiento de los miembros inferiores (pies y piernas) durante los ejercicios de Pilates. Gracias a que la mayoría de los ejercicios de Pilates de nivel básico e intermedio se hacen tumbados sin apoyo plantar de los pies permite la utilización de esta novedad.






Las heridas que aparecen en los pies son consecuencia de la fricción que sufren a diario el talón y la bóveda plantar. • Esta fricción causa ciertos traumatismos.
 •La piel reacciona ante estos traumatismos y produce queratina para proteger las zonas afectadas.
 • Una capa endurecida (conformada por células muertas) se acumula en exceso sobre la zona afectada. Este fenómeno se denomina "hiperqueratinización" y representa la etapa precedente a la aparición de las heridas o grietas.

Espolón calcáneo
Un espolón calcáneo es una pequeña formación ósea que se forma sobre el hueso calcáneo (hueso del talón). Aparece al estar sometida la planta del pie a una presión importante durante un período prolongado de tiempo.
Cuando existe una sobrecarga de los músculos de la pantorrilla o del tendón de Aquiles se produce una mayor tensión sobre la fascia, tendones y músculos de la planta del pie, que se insertan en la parte anterior del hueso calcáneo. Esta sobrecarga por tracción puede producir inflamación e incluso pequeñas fisuras en la fascia en su punto de inserción sobre el hueso calcáneo.

Cada vez que se siente, que duerma, o descanse sus piernas, los músculos de la planta del pie se contraerán con la intención de proteger la zona lesionada de la fascia. En estos momentos el dolor ha desaparecido, pero en cuanto se levante el dolor aparecerá de nuevo. Y en cuanto comience a moverse, la fisura en la inserción de la fascia se agravará.
Para compensar el daño repetido en la inserción de la fascia, en la parte anterior del hueso calcáneo (talón), el cuerpo intentará repararla de la misma manera que una fractura ósea, es decir rodeando y protegiendo la zona lesionada mediante un proceso inflamatorio, que posteriormente se calcifica. Ello tiene como resultado la aparición de una formación ósea en el talón llamada espolón calcáneo.

Síntomas de un espolón calcáneo
Dolor intenso, como pinchazos en la parte interna del talón.
El dolor desaparece típicamente en reposo, pero empeora al ponerse de pie.
En general, el dolor es más intenso por la mañana.
El dolor empeora al caminar sobre una superficie dura, o al cargar con algún objeto pesado, como por ejemplo una maleta.

El dolor puede ser tan intenso que impida realizar las actividades diarias habituales.

Durante la recuperación deberá: guardar reposo, aplicar frío local, aplicar compresión, mantener el pie elevado. Coloque una bolsa de hielo o una bolsa de guisantes congelados, envueltos en un paño, sobre el talón. Una venda elástica es ideal para ofrecer una adecuada compresión y soporte al pie. Esta debe ser firme, pero no tan apretada como para afectar a la circulación sanguínea. El pie deberá estar elevado sobre una silla o sobre una almohada.

Una vez desarrollado un espolón calcáneo puede ser un cuadro difícil de tratar. Sin embargo en muchos casos sólo se ha producido una lesión leve de ligamentos que puede curar en varias semanas o meses.

Cómo tratar un espolón calcáneo doloroso

En todos los estadios de la enfermedad es importante usar un calzado adecuado, bien almohadillado y prestar los cuidados adecuados al pie. También se puede utilizar una talonera de silicona o de gomaespuma.

Reduzca la actividad y repose el talón.

Su médico puede recetarle fármacos antinflamatorios.

Inyecciones localizadas de corticoides pueden en ocasiones reducir notablemente el dolor, pero los efectos son sólo temporales, y dichas inyecciones son muy dolorosas.

Un podólogo o quiropodista, con adecuada experiencia puede ofrecer consejo adecuado sobre una correcta postura del pie, y sobre la utilización de plantillas o calzado adecuado.

El tratamiento quirúrgico no está indicado habitualmente.
Pie de atletaEs una infección de los pies (uno o ambos) producida por hongos llamados dermatofitos.
Los dermatofitos son hongos saprofitos cuya única alimentación es la queratina de la epidermis, muy abundante en los pies; por eso crecen en extensión buscando alimento.
No todos los hongos son pie de atleta. Otras condiciones, como la alteración del mecanismo del sudor, la reacción a tintes o adhesivos del calzado, eccema y psoriasis, pueden parecerse al pie de atleta.

Los signos del pie de atleta, individualmente o combinados, son piel seca, descamación con picor, inflamación y ampollas. Las ampollas a menudo llevan a agrietamiento de la piel. Cuando se rompe la ampolla, pequeñas áreas de tejido quedan expuestas, causando dolor e hinchazón. El picor puede incrementarse al extenderse la infección.
Los organismos que causan el pie de atleta pueden sobrevivir largos periodos. En consecuencia, la infección puede extenderse a otras partes del cuerpo a través de sábanas o ropa contaminada.
En casos suaves de infección es importante mantener seco el pie con polvos para pies en zapatos y calcetines. Los pies deben lavarse frecuentemente y todas las áreas alrededor de los dedos secadas cuidadosamente.

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