Consejos para cuidarte y estar guapa

domingo, 29 de abril de 2012

Adelgaza comiendo sano

Según los nutricionistas, las personas que,
e consumen cantidades moderadas de chocolate negro (al menos al 70%), rico en antioxidantes y sustancias relajantes, suelen estar delgadas, así que ¡Disfruta!
No nos cansamos de decirte que es la mejor inversión en tu salud y en tu línea. Caminar cada día, ir al trabajo en bici, jugar al pádel o ir tres veces en semana al gimnasio puede significar la diferencia entre comer normal o tener que vivir a dieta.

Cuida tus músculos. Sobre todo si estás a dieta, ya que cuanta más masa muscular tengas, más activo estará tu metabolismo. Eso no significa que tengas que tener el aspecto de una culturista, sino que lucirás un cuerpo atlético que consumirá muchas calorías en reposo. Entrenar con máquinas, hacer yoga o pilates son actividades excelentes para mantener tus músculos en forma.

Bebes varios cafés al día y te gusta tomar yogures de postre o entre horas?
Pásate a los desnatados o las leches vegetales (soja, avena, arroz, almendra, quinoa) y haz la prueba de la báscula un mes después. Si tienes problemas digestivos, la leche de avena es tu mejor opción, ya que es el cereal más suave y libre de alérgenos.

Entonces lo más inteligente es ponerte en manos de un endocrino o un experto en nutrición. Poniéndote a dieta por tu cuenta tienes muchas posibilidades de sufrir el temido efecto rebote, además de déficits nutricionales, problemas renales, agotamiento y ansiedad.

Consejos para perder tallas comiendo mejor

-Algo de ejercicio, de forma que la masa muscular creada contribuya a quemar calorías más rápido.
-Comer lo más lento que se pueda, de forma que cuando aumente el nivel de glucosa, éste sea detectado por los centros cerebrales y avisen de la saciedad antes de seguir comiendo más (el truco: usar cucharillas más pequeñas)
-Evitar tomar azúcares sencillos (sacarosa, pasteles) inmediatamente después de las comidas,esto evitará que el aumento de insulina aumente el mayor aprovechamiento de los demás nutrientes (sustitúyase por edulcorantes e ir cambiando de tipo para evitar su acúmulo)
-Comer menos cantidad, si paramos se nos pasará el hambre, usar platos pequeños que den la sensación de que comemos mucho.
-la fructosa, (de la fruta) engorda como todo pero mucho más la glucosa. No está contraindicado tomar frutas, salvo algunas como uvas, higos,etc que contienen bastante glucosa.


Comer rápido y no masticar la comida adecuadamente puede hacer que traguemos aire; esto, a su vez, produce hinchazón, por lo que conviene relajarse y disfrutar de la comida, que debería durar al menos 30 minutos. Hay que tener en cuenta también que la digestión comienza en la boca, por lo que se puede reducir la hinchazón simplemente masticando más los alimentos.

Reducir tus raciones de carne semanales y buscar las piezas más magras te ayudará a eliminar muchas grasas de la dieta. Una buena estrategia puede ser dejar los ‘platos carnívoros’ para el fin de semana y de lunes a viernes darle prioridad al pescado (al menos tres veces en semana), las legumbres (ayudan a mantener estable tu IG), sobre todo, las verduras. La proporción de nutrientes en un plato sano y equilibrado sería un 60% de vegetales, un 20% de hidratos de carbono (mejor integrales), un 20% de proteínas de calidad (huevo, tofu, pescado y algo de carne). Todo ello cocinado o aderezado con grasas saludables como el aceite de oliva, de girasol o de sésamo.

No abusar de las bebidas con gas: las burbujas de las bebidas con gas o carbonatadas (incluso las light) pueden hacer que el gas se quede atrapado en nuestro vientre. En su lugar, tomar agua con un poco de limón o lima para darle sabor; o simplemente reducir el número de refrescos con gas que consumimos al día. Las infusiones de pimienta pueden ayudar a reducir la hinchazón.

Si quieres bajar de peso y mantenerlo a raya, las verduras deben constituir el 50 o 60% de tu comida o tu cena. Al medio día puedes escoger vegetales frescos (mejor variados) y, por la noche, cocidos, al vapor o la plancha, más fáciles de digerir. Dale siempre prioridad a los de temporada, con muchas más vitaminas, y procura no cocerlos o cocinarlas demasiado para que no las pierdan.

                 
La súper verdura. Por sus grandes propiedades antioxidantes, el brócoli es considerado por los nutricionistas un alimento indispensable en cualquier dieta saludable y preventiva de enfermedades como el cáncer. La fruta. Es otra gran aliada de tu salud y tu dieta. Debes comer fruta fresca cada, mejor entre horas (es perfecta para picar y evitarla por la noche.

Moderar la cantidad de sal (puedes sustituirla por hierbas aromáticas, limón y especias) y endulzar de forma sana, con miel, azúcar moreno no refinado o estevia, un edulcorante natural. Incluir proteínas en tu desayuno te saciará el hambre durante horas y te ayudará a estar mejor alimentada (salmón ahumado, huevos, jamón ibérico, queso fresco, pavo…).

Tomar buenas grasas es otra de las claves para mantener el peso y, sobre todo, una buena salud cardiovascular: aceite de oliva (unas 3 cucharadas diarias), semillas de lino, frutos secos sin tostar, pescado azul, aguacate, germen de trigo o aceite de sésamo.
No tienes por qué eliminar los carbohidratos de tu dieta para bajar de peso, pero sí ‘ponerles un horario’. El desayuno es la comida del día en la que mayor presencia deben tener porque necesitas nutrirte de energía para todo el día y además podrás quemarlos fácilmente.

Tener cuidado con las habas y los vegetales que producen gases: si no se está acostumbrado a su consumo pueden producir gases. Lo mismo sucede con los vegetales de la familia de los crucíferos, como el brécol, las coles de Bruselas y la coliflor. Pero esto no significa que haya que eliminar de la dieta estos alimentos ricos en fibra y muy nutritivos; se trata de incorporarlos poco a poco para que el cuerpo se vaya acostumbrando a los compuestos que producen los gases. También se puede tomar un producto enzimático que ayude a reducir los gases.

Tomar comidas más pequeñas más a menudo: en lugar de hacer tres comidas abundantes al día, procurar comer menos con más frecuencia. Esto evita la sensación de hinchazón que a menudo se produce tras una comida abundante. Procurar comer 5-6 veces al día, pero asegurándose de que la cantidad de alimento y calorías está en proporción con nuestras necesidades.

En la comida pueden ser el plato principal si por la tarde vas a hacer ejercicio; si no es así, mejor que sean el acompañamiento (un poco de arroz, patatas cocidas, maíz o pan).
Por la noche es mejor evitarlos a no ser que al día siguiente vayas a hacer ejercicio antes del desayuno.

Integrales. El arroz blanco, las patatas, la pasta, los cereales refinados o el pan blanco tienen un IG mucho más elevado que sus versiones integrales.
El sacrificio, las restricciones y el hambre son ‘malas influencias’ si lo que pretendes es adelgazar o comer sano. Permitirte pequeños caprichos te ayudará a evitar los atracones y la ansiedad por el dulce, además de hacerte sentir bien y contemplar la comida como un placer, no como un castigo.

Acostarse en el suelo con los brazos
en el suelo (manos extendidas) y las piernas verticales. Bajar lentemente ambas piernas y luego volver a subir. El secreto está en hacer este ejercicio muy lentamente. La primera vez intenten hacerlo 10 veces, descansar acostados con las piernas en el suelo, y repetir 3 veces.
De nuevo acostados en el suelo pero esta vez con las piernas doblados con los pies planos en el suelo con los talónes lo más cerca posible al culo. Levantar el tronco, (intenten seguir mirando hacia arriba el cielo para no doblar el cuello) lentamente y volver a bajar. De nuevo, hacer 10 abdominales 3 veces, con un descanso entre cada 10.

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